17 octubre, 2012

Y de repente, dejó de oír los pasos y en ese momento pensó: "¿Se habrá ido ya?". Y asomó la cabeza por la puerta media abierta del armario, pero ahí estaba, mirándola a los ojos, y en un suave susurro le decía: "Ahí no estás segura, ven conmigo". Ella salió, lo agarró de la mano y se fue con él al infierno.

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