23 septiembre, 2012

-¿Te puedo pedir una cosa?
+Sí, dime.
-No te acostumbres a mí.
+¿Cómo?
-Que no te acostumbres a mi, ni a mi risa, ni a mi imperfecta sonrisa, ni a mis besos, ni a mi olor. No te acostumbres a como te miro o te dejo de mirar, no te acostumbres a mi cara cuando te ríes de mi, ni a mi rabia, ni a reírte de las cosas que digo. En serio, no te acostumbres...
-¿Y eso a que viene?
+A nada, solo que un día me cansaré, me iré y echarás de menos esas cosas de mi.

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